miércoles, 28 de febrero de 2007

- Los cultos homicidas

Criminología

El reciente estreno en España de la última película de Jaume Balagueró; “Los Sin Nombre”, ha vuelto a reavivar la polémica sobre los cultos que contemplan el asesinato, la mutilación y la tortura como practica ritual. Coincidiendo con este estreno cinematográfico en España, en EEUU el FBI ponía en marcha su "Proyecto Meggido", alertando a la policía de todo el país contra posibles suicidios y asesinatos rituales sectarios en las semanas que preceden al año 2000.

Un antiguo culto religioso, relanzado en el esotérico Londres de los años sesenta viaja por diferentes países de Europa buscando la revelación mística a través del asesinato, la mutilación y la tortura... Una búsqueda del Mal en estado puro... El argumento de la última película de Jaume Balagueró, basada en una novela de Ramsey Cambell, parece obra de una imaginación delirante. ¿Realmente es posible concebir una forma de trascendencia religiosa en el asesinato? El FBI parece opinar que sí, porque hace pocos días remitía un informe, a todas las comisarías de Policía del país, alertándoles contra posible actos violentos, organizados por sectas y grupos radicales, en las próximas semanas. Según el Proyecto Meggido del FBI, la Policía norteamericana debe permanecer alerta en las semanas que preceden al cambio de milenio, ya que muchos cultos y grupos esotéricos podrían preparar asesinatos y/o suicidios rituales.

La misma palabra “asesino” proviene de un antiguo culto originado en la Persia del siglo XII: Los Assassin (Los Consumidores de Hachís). Rasihd al-Din Sinan “El Viejo de la Montaña” inspiró, en el seno del Islam, una comunidad de fanáticos religiosos, con una filosofía a medio camino entre el Corán y las ideas neoplatónicas, que practicaba el asesinato como una forma habitual de obtener sus objetivos.

Los jóvenes aspirantes a Assassin debían consumir una gran cantidad de hachís para caer en trance. En ese estado eran conducidos por los hombres de confianza de Rasihd al-Din Sinan al lujoso palacio que el anciano gurú tenía en las montañas, donde eran rodeados de lujuriosas doncellas y disfrutaban de todos los placeres y opulencias imaginables. “El Viejo de la Montaña” les convencía de que ese era el paraíso, y a él retornarían para gozar durante toda la eternidad, si morían cumpliendo sus órdenes. Ante tan convincentes argumentos los Assassin no dudaban en arriesgar sus propias vidas, infiltrándose en los palacios de los enemigos de su gurú, y cometiendo los más crueles crímenes. O incluso, si así se lo ordenaban, llegando al suicidio ritual. Con los adeptos de este siniestro culto nació el concepto “asesinato”.

Con la muerte de “El Viejo de la Montaña” el culto Assassin se disolvió, pero volvió a surgir en La India del siglo pasado liderado y controlado por el Aga Kahn, hasta su fallecimiento en 1881. En la actualidad, según han declarado fuentes de la policía rusa y mongola, toda una horda de sectas y cultos islámicos e hindús están asaltando los países del antiguo bloque soviético con creencias y rituales que en algunos casos podrían estar inspirados en creencias ancestrales, como la de los Assassin. Según nos relataba el exviceministro de Policía y Seguridad de Mongolia General Battsagan Tsiiregzen, desde que en 1990 el comunismo comenzó su declive, países como Kazakistan, Rusia, Mongolia, etc, han recibido una avalancha de extrañas sectas y cultos religiosos provenientes de China, India, Tibet, etc, y algunos de ellos podrían incluir el asesinato entre sus prácticas.

ASESINATOS PARA LA SANTÍSIMA MADRE KALI


Mientras los Assassin cometían sus crímenes en honor de El Profeta, otro culto homicida surgía en las entrañas del hinduismo más tradicional; los Thugs (Los Estranguladores)

En los Puranas, antiguos textos sánscritos, se narra el enfrentamiento entre la diosa Kali y un gran demonio devorador de hombres. En su combate, la terrible Kali –diosa de la muerte y la destrucción en el hinduismo- infringía terribles heridas al demonio pero, de cada gota de sangre que derramaba, surgía un nuevo monstruo devorador. Entonces Kali creo de su propio sudor a dos hombres, los primeros Thugs, a los que entregó un paño sagrado, el “rumal”, con el que los que ayudaban a la diosa estrangulando a los demonios, para no derramar su sangre. De este leyenda surgió uno de los cultos asesinos más temible de la historia.

Los Thugs atacaban las caravanas de mercaderes, asesinando a todos los testigos, utilizando el siniestro “rumal” con una habilidad asombrosa. Y con sólo diez años de edad los jóvenes aspirantes podían ingresar en el temible culto a Kali. Además, la presencia de niños en los grupos de Thugs que pedían asilo a las caravanas, ayudaba a que las futuras víctimas confiasen en los aparentemente inofensivos viajeros. Y como plantea Balageró en “Los Sin Nombres”, los pequeños sectarios no solo presenciaban, sino que participaban en los asesinatos. Tanto en los asesinatos, como en las mutilaciones rituales que posteriormente se infringía a los cuerpos de las víctimas, como la extracción de los ojos, el corazón, etc. Era la mejor forma de educar a los futuros Thugs...

Como era de esperar el cine ha dejado sentir su fascinación por esta terrible religión. Desde “Los Estranguladores de Bombay”, hasta “Indiana Jones en el Templo Maldito”, pasando por “Culto Mortal” (en el que Pierce Brosman encarnaba al oficial británico encargado de luchar contra el culto Thugs), Los Estranguladores han visitado con frecuencia las pantallas cinematográficas.

En 1799 el gobierno británico en La India capturó a los primeros Thugs, -aproximadamente un centenar- en las cercanías Bangalore. A partir de 1816 Richard Sherwood, un médico inglés residente en La India, comenzó a escribir la historia de los Thugs tras interrogar a muchos de los capturados, y a mediados del pasado siglo el oficial británico William Sleeman obtuvo el permiso de la Reina para perseguir este siniestro culto homicida hasta hacerlo desaparecer. Sin embargo, en la actualidad, la policía india continúa encontrando, de vez en cuando, cadáveres que presentan las mutilaciones típicas de los Thugs, y algunos agentes, como el inspector-jefe Patel, de la policía de Calcuta, considera que existen indicios para afirmar que en los albores del siglo XXI, Los Extranguladores o modernas sectas que imitan sus métodos, han reaparecido en toda La India.

En la misma Calcuta existe un templo dedicado a Kali, donde los sacerdotes realizan sangrientos sacrificios de animales a la venerada diosa. En el Templo Kali Ghat, los viajeros más audaces pueden presenciar las brutales decapitaciones de ovejas o cabras en honor de Kali, pero en opinión del inspector-jefe Patel, en algunos puntos de la India las ofrentas a Kali son seres humanos...


EL RESURGIR DE LOS DIOSES

En los últimos años el continente americano ha vivido un resurgir equiparable de ancestrales creencias religiosas. Según hemos podido averiguar, en países como Guatemala o Nicaragua, las policías latinoamericanas han descubierto eventualmente cadáveres a los que les había sido extraído el corazón, tal y como los antiguos sacerdotes aztecas o mayas acostumbraban a hacer en sus ofrendas a los dioses.

En enclaves arqueológicos como Tikal (en Guatemala) todavía se conservan las estelas de sacrificios de los 9 Dioses del Inframundo, en las que miles de prisioneros fueron brutalmente asesinados por los sacerdotes mayas antes de la conquista española. En los últimos años han sido descubiertos cadáveres en la selva del Petén, que rodea Tikal y que llega hasta el estado mexicano de Chiapas, atribuidos a la guerrilla que se movía por aquellos bosques en sus incursiones. Sin embargo cada vez más expertos en sectas y religiones comparadas opinan que muchos de esos crímenes pueden estar relacionados con grupos nacionalistas latinoamericanos que reivindican las creencias ancestrales de mayas o aztecas, para justificar sus arengas políticas. Y las prácticas religiosas, como el asesinato ritual, podrían incluirse en esas reivindicaciones nacionalistas radicales.

En otros países, como Haití, Jamaica o Cuba, las religiones de origen africano se mezclaron con las antiguas creencias precolombinas, a través de la trata de esclavos iniciada en 1501. Y ancestrales creencias, como el temible culto de los Hombres-Leopardo, que asoló las plantaciones africanas a principios y mediados de siglo, también se implantó en esas islas americanas.

Esa misma religión de los temidos Hombres-Leopardo, nacida en la región del Carabalí, fue exportada a Cuba y Jamaica por los esclavos náñigos, que eran apiñados en los barcos negreros, junto a granjeros lucumís, campesinos yorubas, guerreros mandingas, cazadores congos... Pero de todos los esclavos vendidos en el Nuevo Mundo los ñáñigos eran los mas temibles. Fueron los primeros cimarrones, esto es negros que se revelaban contra sus propietarios, asesinándolos y escapando de las plantaciones para vivir ocultos en los montes.

De todas las religiones sincréticas que existen, por ejemplo en Cuba, como La Santería o Regla de Ocha, El Palo Mayombe o Regla Conga, etc, los Abakua o Náñigos son el culto más temido.

En un escalofriante Oficio del Gobernador General de Cuba, redactado en 1876 por el Jefe de Policía D. Manuel Asensio, se afirmaba, entre otras cosas: "El ñáñigo al presentarse en el lugar del sacrificio jura vendado beber la sangre del que no sea su hermano, siempre que se lo ordene su jefe, y para probar su valor ese día tienen que asestar por la espalda una o dos heridas al primer blanco que encuentre descuidado...". A pesar de lo increíble de esta afirmación, existen serios indicios de que esta practicas continúan realizándose en Cuba y Jamaica.

A mediados del siglo XIX, en vista del temor que los antiesclavistas abakua despertaban en el gobierno español de Cuba, se prohibió oficialmente este culto a través de leyes como la del 14 de noviembre de 1842, la del 2 de agosto de 1872 o la del 8 de enero de 1877, sin embargo la asociación, más secreta que nunca, continuó existiendo en la clandestinidad. A pesar de que fueron detenidos y procesados cientos de ñáñigos, sus templos profanados por la policía y sus objetos rituales confiscados, el culto abakua continuó y continua perviviendo, aunque rodeada de un férreo secreto.

La "extraña jerga tomada del dialecto africano carabali" que utilizan para que nadie les entienda (según el Jefe de Policía Manuel Asensio) y que poco tiene que ver con el dialecto yoruba utilizado en las demás religiones afrocubanas; el extraño código de grafismos, firmas y señales con que se marcan los templos, rituales o nombres de espíritus (similar a los ve-ves vodú) o sobretodo el Gran Secreto de Ekwé, los tambores sagrados a través de los que se comunica el divino Abasí, jamás deben ser profanados por los no iniciados.

Al visitar los templos abakua –llamados “potencias” o “plantes” en Cuba- de Gamaroro Efó, en Guanabacoa, y Uriabón Efí, en Matanzas, Sixto Contreras, custodio de este último templo, aseguraba que ya no se practican los antiguos ritos de apuñalamiento, aunque si se realizan crueles ceremonias de iniciación, en las que los neófitos deben soportar pruebas físicas que rozan el sadismo, y sangrientos sacrificios de animales. Sin embargo, uno de los abakua que hemos localizado en Cuba, nos relataba que hace muchos años, en su iniciación, había tenido que herir a una persona tal y como afirma el oficio de 1876. Este joven abakua, un imponente prieto (negro) de más de 2 metros de altura, nos aseguró que su hermano murió cuando, a los 14 años, intentaba apuñalar a otro cubano durante su iniciación abakua, siendo correspondido en la agresión y perdiendo la vida en ella...

Ante testimonios sobre un culto tan mortal, no es extraño que nuevamente el cine haya hincado el diente a una secta tan sugerente, y así el imbatible Steven Seagal daba vida a un policía americano que debía enfrentarse a una secta abakua jamaicana en su película “Señalado por la Muerte”, durante el rodaje de la cual, según se rumorea en los mentireros de Holliwood, se produjeron todo tipo de incidentes extraños, atribuidos a los antiguos dioses africanos de los ñañigos.

LOS ADORADORES DEL MAL

En algunas ocasiones estos temibles cultos han abandonado las islas donde se afincaron con los esclavos africanos, siendo exportados a otros países. Sin duda el ejemplo más terrible se produjo a finales de los ochenta en la frontera mexicano-americana, concretamente en la ciudad de Matamoros.

Durante años se habían producido extrañas desapariciones a ambos lados de la frontera, sin que la policía americana ni la mexicana pudiese dar con el paradero de los desaparecidos. Pero un control de tráfico casual, llevó a la policía de tráfico a un rancho en las afueras de Matamoros, donde se encontraron restos humanos en un altar de Palo Mayombe.

En un rastreo en torno al rancho, se encontraron hasta 14 cadáveres de seres humanos sacrificados ritualmente en un siniestro culto afrocubano. El líder de la secta resulto ser Adolgo de Jesús Costazgo, un brujo cubano casado con una española, que presidía una banda de narcotraficantes convencidos de que a través de los sacrificios humanos los dioses les protegerían de las balas de la policía.

La lugarteniente de la banda, Sara Aldrette, inspiró a la temible Perdita Durango, que Alex de la Iglesia inmortalizó en su película homónima.

Sin duda, el inspector de policía Bruno Masera, al que da vida Karra Elijarre en “Los Sin Nombre”, sentiría la misma repulsión que sintieron los agentes de la policía mexicana al descubrir la “nganga” (o “prenda”) que presidía el altar de Palo Mayombe de Costazgo. Un caldero metálico lleno de hierbas, minerales, restos animales... y cráneos humanos... Y aunque, según hemos podido constatar al visitar numerosos paleros en Cuba, las “ngangas” suelen incluir un cráneo robado de un cementerio para “cargar” con el espíritu del muerto a la “prenda” para su utilización mágica, Costazgo y Aldrette torturaban, mutilaban y asesinaban a sus víctimas rituales, para luego utilizar sus cuerpos mutilados en las ceremonias mágicas.

Afortunadamente los poderes malignos de Costazgo no surtieron efecto, ya que “El Padrino” (título que se confiere a todo sacerdote del Palo Mayombe), murió al ordenar a uno de sus seguidores que le disparase, antes de ser capturado por la policía...

Costazgo, como antes había ocurrido con Charles Manson, ha sido mitificado por algunos grupos europeos que presentan al Mal como una forma de trascendencia y de religión. Y al igual que plante Balagueró en “Los Sin Nombre”, conciben la tortura, la violación y el asesinato como una forma de “espiritualidad”...

RITOS MORTALES EN LA VIAJA EUROPA

Cada vez con más frecuencia las policías de “el viejo continente” se topan con cadáveres sin identificación posible, que presentan sospechosas mutilaciones o heridas, aparentemente rituales.

Exactamente las 21:30 del miércoles 10 de septiembre de 1998, un toxicómano que revolvía en los contenedores de basura de la madrileña calle Gallur, en busca de algún objeto de valor, se topaba, envuelto en un plástico, y dentro de una caja, el cadáver de un: “varón de raza blanca, moreno y muy velloso, de unos 1´70 de estatura, unos 75 kg. de peso y de una edad que puede oscilar entre los 30 y los 45 años”. El cadáver aparecía decapitado y sin las manos, y se apreciaba en su piel un tatuaje con un escorpión, una estrella de cinco puntas y el número 666. El cuerpo no ha sido identificado todavía, sin embargo para muchos especialistas podría tratarse de la víctima de un crimen ritual. Como se supone lo mismo de otros cuerpos mutilados que estan siendo investigados por las policías de todo el mundo.

En ocasiones, la policía no debe investigar sólo un cadáver sin nombre, sino los escalofriantes testimonios de menores, que aseguran haber sido sometidos a todo tipo de depravaciones rituales.

Hace pocos años Suecia vivió una de las olas de desapariciones de niños más terribles de su historia. Hasta 57 niños y niñas desaparecieron sin rastro durante meses. Sin embargo, algunos de esos menores fueron recuperados por la policía sueca tras la disolución de una espeluznante secta pederasta, dando terroríficos testimonios sobre su aventura.

Parece difícil creer que una niña de tan sólo 7 añitos pueda inventarse afirmaciones como ésta : “-Cortaban los pies y los brazos a los bebés y los ponían en una caja de plástico. Después, se comían los corazones, y también a mi me obligaron a hacerlo... Era asqueroso”-. O esta otra : -“El bebé de la mamá lo sacaron con un cuchillo. Le clavaron cuchillos por todos los lados”-. La mayoría de estos relatos se habla de un tal Robert, como el “rey”, pero también se habla de “El Conde”. Estos detalles, de la amputación de manos y pies, y la múltiples cuchilladas nos hacen recordar instintivamente el reciente caso del cadáver tatuado de Carabanchel, que ofrecía más de una docena de puñaladas en su espalda y pecho.

Además de estos testimonios, algunos de los niños aparecieron con marcas de cuchillo en sus cuerpos, y al preguntárseles qué les había sucedido, se descubren respuestas tan acongojantes como la de la pequeña Eva: -“Sangraba y un hombre me chupaba la sangre. Yo también tuve que beberla...”-. Después les amenazaban con que si le contaban a sus madres lo que habían visto, les cortarían la cabeza, y muy posiblemente estos niños eran drogados, ya que afirman que les daban azúcar que sabía muy amargo.

Estos menores que viven para contarlo, son nórdicos, e hijos de madres divorciadas, que pasan los fines de semana con sus padres, momento en el que, al parecer, se producen los secuestros y las aberrantes torturas. Los dibujos realizados por los pequeños para describir su aventura resultan escalofriantes. Poco después el escándalo surgía en Bélgica donde, durante la investigación del caso Dutroux, se describían abusos sexuales y rituales con menores, muy similares a los producidos en Suecia.

LA CARNE Y LA SANGRE DE LOS DIOSES

Según relata el Nuevo Testamento, durante la última cena, e inmediatamente antes de su éxtasis en Getsemaní, Jesús de Nazaret tomo el vino y el pan y bendiciéndolos dijo a sus discípulos: “Tomad y comed, esta es mi carne que será entregada por vosotros...” y “Tomad y bebed, esta es mi sangre que será derramada por vosotros...”, añadiendo, “El que coma mi carne y beba mi sangre alcanzará la vida eterna”. Esta aparentemente inofensiva alusión al simbólico Sacramento de la Comunión se encuentra, de una forma u otra, en numerosos cultos religiosos, que de esta forma justifican el consumo de sangre, la antropofagia o el crimen ritual entre sus prácticas “religiosas”.

Conceptos como la Penitencia, también han sido manipulados en numerosas sectas religiosas, para justificar prácticas sadomasoquistas, tortura, etc. A través del sufrimiento de la carne se consigue la expiación de los pecados...
Evidentemente la Fe es ciega... y a veces también sorda y muda. Y las creencias delirantes de los gurús más visionarios han encontrado, y encontrarán siempre, mentes deformes y voluntades débiles, dispuestas a dejarse manipular por esos visionarios, cometiendo los crímenes más atroces en el nombre de cualquier dios.
Sin duda, lo menos importante es que tales crímenes se comentan en el nombre de los orishas africanos, de las deidades mayas, de Kali, de Alá, de Dios o del Demonio. Siempre es un brazo humano el que roba la vida, tortura y mutila a las desafortunadas “ofrendas humanas”. Un brazo ejecutor llevado controlado por la superstición y la ignorancia. Y ya decía San Ignacio que “conocer al Diablo es destruir su poder”, porque la ignorancia ha sido siempre la mejor aliada del Mal, y de sus siervos...

Manuel Carballal
Vicepresidentes 2º CIAC

martes, 27 de febrero de 2007

- Albert de Salvo: ¿Es estrangulador de Boston?

Psicópatas
Entre el 14 de junio de 1962 y el 4 de enero de 1964, se cometieron trece asesinatos por estrangulamiento en la ciudad de Boston. Las víctimas, todas mujeres, casi siempre mostraban haber sido violadas reiteradamente. Seis de entre ellas tenían entre 55 y 75 años. Las otras cinco tenían entre 19 y 23. Además, existen otras dos víctimas de 85 y 69 años de edad, pero no se ha podido demostrar que haya sido el mismo asesino.

La primera de una larga serie de víctimas sería Anna Slesers, de 55 años. Fue hallada por su hijo, estrangulada con el cordón de su bata. Su vagina mostraba evidencias de un ataque sexual con un objeto desconocido. Su apartamento mostraba indicios de haber sido saqueado... o más bien como si el agresor se hubiese esforzado en hacer que la escena pareciese de un robo...

A las dos semanas fue asesinada Nina Nichols, de 68 años. La mujer había sido estrangulada con sus medias y tenía síntomas de haber sido asaltada sexualmente. El lugar del crimen presentaba un aspecto similar al de la primera víctima: cada cajón estaba revuelto y todas las cosas esparcidas por el suelo a modo de robo, pero la Policía encontró varios dólares y algunos objetos de valor en el suelo, que el "ladrón" no se había molestado en llevar.Ese muy mismo día, a unas quince millas, Helen Blake, de 65 años, encontró una muerte similar. Su apartamento también había sido "saqueado". La policía hizo sonar la alarma advirtiendo a todas las mujeres en el área de Boston a cerrar con llave todas sus puertas y ser extremadamente cautas con los extraños, mientras se daba comienzo a una dura investigación.Los detectives bostonianos comenzaron a interrogar a todos los hombres con antecedentes en el ámbito sexual: exhibicionistas, violadores, agresores, mirones...Lo que buscaban era una persona con trastornos mentales, posiblemente con un complejo de Edipo o que odiase a su madre (o a su mujer), y que por sus agresiones a hembras de edad considerada tratase de borrar la imagen de esa madre temida.

Mientras la investigación se llevaba a cabo, siguieron apareciendo más cadáveres, todos ellos extrangulados y con salvajes muestras de violación. Pero no todas las víctimas eran mujeres blancas de edad avanzada. Las siguientes víctimas eran estudiantes de 20 y 30 años, entre las cuales también se hallaba una chica de color.En esta ocasión, el asesino dejó restos de semen en una alfombra cerca del cuerpo, y una vecina afirmó haber visto un hombre extraño en el edificio, que describió así: de unos 30 años, estatura media, pelo ondulado, chaqueta oscura y pantalón verde oscuro de trabajo.No mucho después, la policía encontró un nuevo cadáver con 22 puñaladas, además del estrangulamiento típico, pero no mostraba signos de violación. El cuchillo de la agresión fue hallado en la cocina.

Los meses pasaban y la policía de Boston comenzaba a desesperarse. El asesino no dejaba pistas considerables para poder atraparle, y las mujeres seguían abriendo las puertas de sus casas a desconocidos a pesar de las advertencias de los agentes.

El Fiscal General de Boston (USA), incluso acudió a Peter Hurkos, un sensitivo con capacidades de videncia, en 1961, para pedir su colaboración en la búsqueda del estrangulador de Boston.Para cuando Hurkos se unió a la policía, "el estrangulador" ya se había cobrado 11 de sus 13 víctimas.La policía entregó al "detective psíquico" las medias y pañuelos –con doble nudo- que "El estrangulador" utilizaba para asesinar a sus víctimas, con los que llegaba a acostarse toda la noche para "impregnarse de su energía". Además facilitaron a Hurkos más de 300 fotografias de las víctimas y el lugar de los crímenes. En honor a la verdad debemos reconocer que Hurkos consiguió sorprender a los agentes, al facilitar datos concretos sobre algunos de los crímenes, que no se habían filtrado a la prensa ni –teóricamente- Hurkos podía conocer. De hecho Hurkos tocaba las fotografías por el reverso, y era capaz de describir las escenas que recogían sin verlas. Más aún, llegó a identificar una foto que no tenía relación con el caso, y que la policía había colocado entre las demás para sondear la autenticidad o falsedad de sus poderes. Así que, tras ganarse la confianza de los investigadores, no les faltó tiempo para proceder a una detención cuando el vidente apuntó a un fetichista, Thomas O´Brian, como el presunto homicida múltiple... No deja de ser interesante, desde el punto de vista criminológico, que la policía se decida a ejecutar una detención basada en el testimonio de un vidente... Esto es relativamente compresible si analizamos en detalle el informe de Hurkos sobre O`Brian (en realidad un nombre falso facilitado por la policía para proteger la identidad del detenido).

Es cierto que los datos aportados por Hurkos sobre Thomas O´Brian resultaron absolutamente precisos. Lamentablemente no se trataba del asesino. Al menos no para la policía de Boston.

Un día, una mujer dio la alertó a la policía que patrullaba por una de las calles bostonianas. Un hombre acababa de entrar en su casa y al ver que su marido también se encontraba allí, había huído corriendo. La descripción coincidía con el hombre que buscaban, y al poco tiempo Albert DeSalvo, El Estrangulador de Boston, fue detenido.
DeSalvo era un hombre de 29 años, casado, con dos hijos y trabajaba como empleado en una fábrica de caucho. Nació en Chelsea, Massachusetts, el 3 de septiembre de 1931. Sus padres, Frank y Charlotte tenían cinco otros niños. Su padre era un hombre gravemente abusivo que regularmente pegó a su esposa y niños. Pronto Albert se convirtió en un pequeño delincuente, y fu arrestado más de una vez.Su madre volvió a casarse y prefirió dejar al joven delincuente de lado para no tener problemas en su nueva relación.Cuando estuvo en edad, Albert se alistó en el ejército, y en Alemania conoció a su esposa, Irmgard Beck, una mujer atractiva de una familia respetable. Cuando tuvieron su primer hijo, la mujer tuvo tantos problemas en el parto que le aterraban las relaciones sexuales, cosa que enojaba a DeSalvo, cuyo apetito sexual era anormalmente voraz y solicitaba sexo muchas veces al día.Confesó que no recordaba haber cometido ningún crimen, que sólo recordaba como iba a trabajar y volvía rápidamente a casa para jugar con sus hijos antes de que fueran a dormir. Además, se sentía muy disgustado por los crímenes que le contaba la policía.

Un psiquiatra que colaboraba con la policía, James A. Brussels, llegó a hablar de personalidad múltiple, para luego determinar que era muy extraño que DeSalvo, si tenía personalidad múltiple no las mostrase en el curso de los exámenes psiquiátricos. Concluyó que en su caso, la causa de perturbación que le llevaba a olvidar lo que había hecho anteriormente era sin duda debido a una esquizofrenia. No un desdoblamiento, pero sí una ruptura de la personalidad.

DeSalvo fue considerado demente, pero fue condenado a cadena perpetua en 1966.Cuando cumplía condena en el psiquiátrico penitenciario, murió apuñalado por un compañero de celda en 1973.

En diciembre de 2001, la prensa de todo el mundo hacía eco de una noticia de lo más alarmante: "unas pruebas de ADN demuestran que DeSalvo era inocente".

Cuatro décadas después de que se confesara como autor de los asesinatos, el material genético recogido de alguna de las víctimas sugiere que solo siete de los trece crímenes parecen tener el mismo autor y que tal vez el verdadero estrangulador de Boston se encuentre en libertad, pues el ADN no se corresponde con el de DeSalvo. El caso vuelve a estar abierto...
Pili Abeijón
Criminóloga

domingo, 25 de febrero de 2007

El Caso Ruda: los vampiros alemanes


“Estábamos sentados en el sofá y de pronto, Daniel se puso de pie. Golpeo con el Martillo a Frank. Mi cuchillo brillaba y escuche una voz que decía: “Apuñálale en el corazón”. Entonces se lo clave. Vi una luz a su alrededor. Era su alma, que había salido del cuerpo. En ese momento recitamos una letanía satánica”.

Este escalofriante testimonio fue presentado con total sinceridad, por Manuela Ruda, una joven alemana de 23 años, durante el juicio en el que ella y su marido eran juzgados por el brutal asesinato de su amigo Frank Hackert. A medida que avanzaba su declaración, Manuela iba desgranando todos los detalles de la cruel inmolación. Los hechos se remontan al 6 de julio de 2001, aquel día los Ruda atrajeron al joven Hackert, antiguo compañero de trabajo de Daniel, hasta su apartamento, en la pequeña localidad de Witten, al oeste de Alemania. Una vez allí y sin previo aviso, Daniel golpeó con un martillo a su víctima, mientras Manuela se ensañaba con él, asestándole 66 puñaladas. Cuando Hackert murió, le grabaron en el pecho un pentagrama invertido: el símbolo del Diablo.

Después recogieron su sangre en un recipiente y la bebieron. Para completar su orgía sacrificial, los asesinos hicieron el amor dentro de un ataúd que Manuela utilizaba para dormir durante el día.Tres días después de cometer el crimen, la policía entraba en el apartamento, descubriendo el cadáver de Hackert y su sangre esparcida por las paredes. La madre de Manuela había recibido una carta de su hija en la que decía: “No soy de este mundo. Debo liberar mi alma de la carne mortal”. Temiendo que su hija hubiera hecho algo terrible, decidió avisar a la fuerza de seguridad.

La escena era horrorosa. Además del cuerpo sin vida de Hackert, los agentes pudieron contemplar la peculiar decoración de la vivienda: imitaciones de cráneos humanos, cuchillos y machetes colgados en las paredes y una colección de objetos de culto satánico. Y algo más: una macabra lista en la cual figuraba 15 posibles víctimas. Se inicio una búsqueda por todo el país que concluyó tres días después, cuando la pareja fue detenida en la ciudad de Jena. Durante el juicio, celebrado a comienzos de 2002, los acusados reconocieron haber asesinado a su amigo, aunque negaron cualquier responsabilidad, ya que, según declaró Manuela, sólo habían seguido ordenes de Satán: “No fue un asesinato, sino una ejecución. Satán nos lo ordenó. Debíamos obedecer, Teníamos que matar. No podríamos ir al infierno a menos que lo hiciéramos”. Y añadió friamente: “Queríamos asegurarnos de que la víctima sufriera”. El veredicto del tribunal fue más suave de lo que exigía la familia de Hackert: Manuela fue sentenciada a trece años de prisión y su marido recibió una condena de quince. El juez Arnjo Kersting-Tombroke resolvió que antes de ingresar en una prisión convencional ambos deberían recibir tratamiento psiquiátrico.

El diagnostico de los médicos libraron a los esposos de una condena mucho mayor, ya que según dictaminaron, “su responsabilidad estaba notablemente disminuida”, los definieron como “individuos profundamente perturbados”. A lo largo del juicio surgieron numerosos datos que apoyaban el carácter ritual del crimen. Los asesinos se habían casado el 6 de junio (el 6 del sexto mes), y llevaron a cabo su sacrificio el 6 de julio. Estas fechas configuran una conocida cifra: 666, el número de la bestia en el Apocalipsis de San Juan.

Daniel y Manuela aparecieron durante el juicio con una estética siniestra: ropas negras, botas militares, cruces invertidas y peinados llamativos. La propia joven explicó que se había iniciado en el satanismo en el ambiente metalero del Reino Unido.

Allí frecuento locales de este tipo, e incluso llego a realizar prácticas de vampirismo. Ante la atenta mirada de los presentes, Manuela Ruda reconoció haber bebido sangre de voluntarios que había conocido por Internet y que junto a un grupo de personas con gustos similares, había frecuentado cementerios. Incluso relato como se había echo enterrar en una sepultura “para saber que se sentía “.

- Entrevista a Pili Abeijón: "No es correcto denominar a Tepes o a Bathory asesinos en serie"


Entrevistas


Pili Abeijón nació en Payerne, un pueblo de Suiza (a unos 20 km de Cheiry, en donde se cometió uno de los suicidios en masa de la secta Templo del Pueblo). Allí cursó una buena parte de sus estudios. Posteriormente estudió criminología en la Universidad de Santiago, y grafología en Madrid, y es socia fundadora del Centro de Investigación y Análisis de la Criminalidad Sexual y Violenta (CIAC). Colaboradora de publicaciones como Año Cero, Mas Alla o Karma 7, es una de las pocas especialistas en criminología “esotérica”. Miembro del equipo de Mundo Misterioso desde sus inicios, coordinaba todos los monográficos, especiales y reportajes sobre crímenes esotéricos, sectas, fraudes paranormales, y otros aspectos delictivos del mundo del misterio. Mantiene colaboraciones periódicas sobre crímenes esotéricos y de actualidad en programas como Fin de Milenio, Luces en la Oscuridad, etc. Actualmente dirige la primera página web en castellano sobre los asesinos en serie y métodos de investigación criminal : www.archivodelcrimen.com

Tal vez parezca una pregunta machista pero ¿qué llevo a una joven como usted a un tema tan siniestro y escabroso como el de la criminalidad?
Desde pequeña me he interesado y he tratado de entender lo misterioso y complejo que es el ser humano. Recuerdo que tras ver la película “El Silencio de los Corderos”, salí del cine profundamente impresionada, por que no me podía creer que existiesen personas tan sumamente inteligentes y tan perversas. Entonces empecé a investigar por ahí, el lado más oscuro y oculto del ser humano. Un tema fascinante en el que todavía hay mucho por hacer.

Acaba de estrenarse en todos los cines la película “El Pacto de los Lobos” inspirada en los crímenes de La Bestia de Gevaudan... ¿Crees que casos como el de Gevaudan y otros supuestos “hombres-lobo” pueden tener una base real?
Por supuesto. Desde la Edad Media hasta el siglo pasado, el miedo a lo desconocido y la superstición de la gente, han llevado a confundir muchos crímenes en los que la víctima presentaba indicios de mutilación o canibalismo con ataques de hombres lobo, vampiros y otros seres de ficción. El caso de la Bestia de Gevaudan que dices es un ejemplo muy gráfico. Imaginaos en el siglo dieciocho unos ataques brutales a más de setenta mujeres y niños en una pequeña región de Francia. Por las heridas y mutilaciones que presentaban las víctimas todo parecía indicar que se trataba de un lobo enorme con sed de sangre, pero como los campesinos saben que los lobos no atacan al hombre y mucho menos de manera individual, resulta mucho más creíble para ellos pensar que se trata de un ser sobrenatural, como un hombre lobo, capaz de realizar esas atrocidades.
Lo que ahora podríamos añadir a este caso es el hecho de que en algunos de los cadáveres a los que la Bestia había atacado se habían hallado indicios de agresiones sexuales, y nos plantearíamos como principal la hipótesis de que tal vez uno o varios maníacos sexuales se hayan aprovechado del miedo de los campesinos para poder cometer sus agresiones en los bosques de Gevaudan.

Algunos asesinos en serie como Richard Chase, Manuel Blanco o Andrei Chikatilo comían la carne y bebían la sangre de sus víctimas. ¿Significa esto que los vampiros existen?
No, claro que no. En todos los casos que mencionas, la respuesta está en enfermedades mentales como la esquizofrenia o la paranoia. Por ejemplo el primero, Richard Chase más conocido como el Vampiro de Sacramento, era un enfermo de esquizofrenia paranoide aguda que no sólo sufría delirios conspiranoicos como que le vigilaban los extraterrestres y los nazis para terminar con su vida, sino que además creía que tenía necesidad de consumir sangre humana porque su propia sangre estaba envenenada y que su cuerpo se deshacía por dentro. Por ese motivo asesinó a seis personas.
Por otro lado tenemos a los maníacos sexuales como Chikatilo, para quienes practicar actos de canibalismo o vampirismo sobre sus víctimas representa el poder absoluto sobre ella. Son personas con grandes traumas desde la infancia, hasta que un día, por un simple detonante como una discusión cometen su primer crimen para vengarse, a su manera, de la sociedad. Cuando agreden a una persona sienten un placer inmenso porque se creen dioses al tener el poder de decidir sobre su vida o sobre su muerte, y eso les excita y les motiva a seguir matando. El hecho de comer trozos de los cuerpos o beber su sangre es puramente por aumentar la excitación sexual.

Si un solo asesino, como “La Bestia de Rostov” (Andrei Chikatilo), asesinó a más de cincuenta personas (mutilándolas y devorándolas paracialmente), ¿por qué se dice que dos asesinos como Ricard y Anglés no pudieron asesinar a las niñas de Alcasser?
Vamos por partes. Un asesino en serie sí puede matar a muchas víctimas mientras no es detenido. Tenemos casos de psicópatas en los que el número de cadáveres sobrepasa los cien. También tenemos casos espectaculares en que el asesino comete las atrocidades más impensables con pocas víctimas, por lo que sí que es posible que unos Anglés y Ricard asesinen a tres niñas. Para mí el caso Alcasser es mucho más complejo que todo eso. Personalmente estoy convencida que ellos no son los asesinos, y a la razón me remito, puesto que no tengo pruebas para culpar otra persona/s. Por un lado, no hay ninguna prueba convincente que les acuse como los autores más que un testimonio por parte de Ricard, que fácilmente pudo ser comprado por un módico precio, y un papelito de la seguridad social con el nombre de Anglés que estuvo a la intemperie en el lugar del crimen durante meses y allí permaneció hasta que “casualmente” alguien lo encontró... no sé pero a mí me huele mal. Luego las autopsias en las que por “despiste” de los médicos se tiran pruebas tan importantes como los restos en los cuerpos que podrían aportar el ADN del culpable, una verdadera aberración para cualquier médico forense. Finalmente, por los pocos datos que tengo de los acusados si analizo su perfil y pienso en el estado de los cadáveres, no me parece que dos personas como ellos hayan podido idear un crimen tan desmedido, con un ritual tan elaborado, digamos. Volviendo a la pregunta, por poder sí que pueden haberlas matado ellos, pero yo no me lo creo.

Los cultos satánicos se han asociado popularmente a los crímenes rituales. ¿Existe alguna base para esa suposición?
Creo que una cosa no tiene nada que ver con la otra. El satanismo propiamente dicho es una creencia o filosofía de vida tan respetable como puede ser el budismo o el cristianismo. Otra cosa muy distinta es el fanatismo con el que se tome cada uno su religión y el estado psicológico de la persona que la practique. Hay casos extremos en los que estas creencias pueden desembocar en delitos desde la simple estafa hasta el crimen, bien sea porque esta persona escuche la voz del Diablo pidiéndole que asesine, o porque una madre creyendo que su hija está poseída la someta a un brutal exorcismo en nombre de Dios y que le cueste la vida a la niña, como ha pasado en España hace unos años.

A lo largo de toda la historia han existido cultos, como los aztecas mexicanos, los incas peruanos, los assassin musulmanes, los thug hinduistas, etc, que incluían el homicidio ritual entre sus practicas sagradas. ¿Significa esto que el hombre necesita matar para sentirse en contacto con la divinidad?
En la antigüedad tal vez sí, pero por aspectos puramente religiosos. En el caso de los mayas y los aztecas, el sacrificio humano era un elemento fundamental en su culto religioso para honrar a las divinidades. Entregar un cuerpo o la propia sangre a una divinidad significa entregarle lo más valioso que se posee, la vida. A cambio de esto, los dioses aseguran buen tiempo, cosechas abundantes, salud o fertilidad. También en el caso de los assassin se sacrificaban en misiones suicidas para estar más cerca del dios al que veneraban y poder servirle en el mas allá, pero estos aspectos ya no se encuentran en la sociedad de hoy en día. Podemos ver, por lo que está pasando desde el 11 de septiembre, que las ahora llamadas “guerras santas” son más cuestiones políticas que de adoración divina.

Tu eres la creadora del término “sádico recurrente”, aplicado a algunos criminales históricos como el verdadero Drácula. ¿Existe alguna diferencia entre sádico recurrente, asesino en serie y asesino múltiple?
Para mí la diferencia es enorme. Si he decidido acuñar un nuevo término para estos asesinos como Gilles de Rais o la condesa Elizabeth Bathory, es porque antes se les denominaba sin más “asesinos en serie”, cuando no considero que sea correcto porque ninguno de ellos sigue las mismas pautas ni tiene el mismo perfil que un asesino en serie.
Los sádicos recurrentes son, como su nombre indica, personas que disfrutan sexualmente viendo el dolor de los demás aunque no participen en el acto de la agresión. En los casos que menciono en el Archivo del Crimen podemos ver que todos estos personajes, la mayoría nobles, no cometían los crímenes con sus propias manos sino que se lo ordenaban a terceros, esclavos y sirvientes, para su propio placer. A diferencia de éstos, los asesinos en serie son aquellos que asesinan a más de tres personas con premeditación dejando un intervalo de tiempo entre un crimen y otro, y los asesinos en masa son los típicos casos de psicóticos que asesinan a todos los miembros de su familia o a sus compañeros de trabajo a la vez, en un arrebato de locura.

En tu página web encontramos informaciones sobre estafas esotéricas, sectas delictivas, homicidios esotéricos, vampiros, hombres lobo, fraudes paranormales... ¿realmente existen tantos aspectos delictivos en el mundo del misterio?
Desgraciadamente el mundo del misterio no está exento de listillos y canallas que se aprovechan de la buena fe y de las creencias de la gente. Cuanto menos conocemos un tema más posibilidades hay de que nos engañen, por eso creo conveniente que se publiquen este tipo de artículos para que la gente sea consciente.

Para algunos profanos el papel de los perfiladores es confundido con el de los detectives psíquicos ¿qué les diferencia? ¿y cual es la situación del perfilaje en España?
Es normal que se confundan porque un perfilador es como un vidente pero sin poderes paranormales. Un perfilador es una persona bien sea psicólogo, psiquiatra, criminólogo, policía o detective capaz de llegar al lugar donde se ha cometido un crimen y realizar un perfil exacto del criminal con tal éxito que realmente parece que tenga capacidades extrasensoriales, como decir si el sujeto tiene algún defecto físico o describir detalladamente su personalidad.
Evidentemente los perfiladores no poseen ningún don extraño, sino mucha preparación académica en psicología y medicina forense, pero sobre todo, mucha experiencia en el terreno y una capacidad asombrosa para meterse en la piel del asesino y “pensar” como piensa para poder reconstruir el crimen. Cada vez están siendo más solicitados, pero los buenos perfiladores en la actualidad no sobrepasan los cuarenta, de los cuales sólo dos en Europa y desgraciadamente por el momento, aunque parezca mentira, no tenemos ninguno en España. Por el momento.

Para terminar, ¿existe algún aspecto del mundo del crimen, esotérico o no, que le produzca algún rechazo especial? ¿y alguno que le fascine particularmente?
En el mundo del crimen me indignan muchas cosas, pero la pedofilia y los malos tratos creo que es lo que más me repugna. Por otro lado me entristece mucho el papel al que nos vemos relegados los criminólogos, que es ínfimo y nada apreciado. ¿Y lo que más me fascina? Conocer el porqué de un delito.



Manuel Carballal
Vicepresidente 2º CIAC

viernes, 23 de febrero de 2007

- La secta Moon, el imperio del "Jesus" coreano


Sectas
"Yo soy vuestro cerebro. Dentro de un tiempo mis palabras se van a convertir en ley, y los presidentes y reyes de la tierra se van a postrar a mis pies".
Sun Young Moon a sus adeptos, en 1975.

Su nombre comienza a hacersenos familiar. Con relativa frecuencia aparence en los medios de comunicación. No es extraño que leamos alguna noticia en la prensa sobre las bodas multitudinarias que oficia, o sobre las personalidades internacionales que se le acercan, o sobre el ingente imperio económico que domina. Sun Young Moon, una especie de mesías o visionario oriental que, en los últimos años se ha convertido en uno de los hombres más importantes de Corea y uno de los más ricos del mundo.

Sun Yung Moon es el nombre norteamericano de este profeta cuyo verdadero nombre es Young Myung Mun; Sun es "Sol" en inglés y Moon "Luna". Una forma de prensentarse como la luz y las tinieblas, el Alfa y el Omega, el bien y el mal... Dios.

Este mesías coreano fué al instituto bastante tarde, después de haber estudiado mucho tiempo en la escuela tradicional de su pueblo. Sus padres, campesinos del noroeste de Corea -en aquella época bajo la dominación nipona- quisieron que aprendiera los caracteres chinos desde la edad de siete años, para aprender mejor la enseñanza del gran Confucio. Hasta la edad de catorce años el joven Moon, quinto de ocho hijos de Mun Kyung Yoo, no oirá hablar a menudo de Jesús de Nazaret. A pesar de los avanzes del protestantismo esa zona del país, muy cerca de China, ha permanecido bajo la influencia del budismo y de la moral confuciana permanentemente.

Sin embargo, en ese contexto en el que crece el futuro Jesús-Moon, también se dejan notar las influencias de la cultura chamánica y de las leyendas tradicionales populares.


La conversión de la familia Moon al cristianismo, y posteriormente la identificación del joven Moon con Jesus de Nazaret se produjo muy tarde, y de forma cuando menos pintoresca.

Hacia 1934, cuando Sun Young Moon tenía solo catorce años, una serie de extraños fenómenos comenzaron a producirse ne la vivienda familiar. Primero su hermano y su hermana primogénitos contrayeron una extraña enfermedad mental. Mas tarde los animales -de crucial importancia en la vida de los campesinos coreanos- empezaron a morir en serie sin razón aparente. Primero falleció un buey, propiedad del tío de Moon. Mas tarde murió un caballo, y despúes, uno a uno, hasta siete cerdos. A estas muertes siguieron una serie de extraños fenómenos en la casa; un mortero se cayó matando al perro de la familia al romperle la columna vertebral, la chimenea se derrumbo, etc.

Ante tal cúmulo de desgracias el padre de familia, Mun Kyung Yoo, llegó a la conclusión de que la casa estaba embrujada, y a falta de un parapsicólogo que investigase el supueto poltergeist, acudió a la Iglesia Presbiteriana en busca de un "hombre de Dios" que pudiese exortizar los demonios.

A partir de ese instante la vida del futuro Reverendo Moon cambia radicalmente. Deja la escuela tradicional e ingresa en un moderno instituto, que comenzará a forjar la pintoresca teología "moonista" tan afín al capitalismo burgues occidental.

Un año después, ya empapado en el contexto protestante, ayudaba al Pastor de la iglesia en sus labores. En la mañana del Domingo de Pascua de ese año, según sus biógrafos oficiales, Jesús de Nazaret se le apareció nombrándolo el nuevo mesias: "Jesus le explicó que en un principio Dios le había enviado para salvar a todos los hombres, pero que Su voluntad había quedado irrealizada en la Tierra debido al fracaso de sus contemporáneos en reconocerle. Era a él, a Sun Young Moon, a quien correspondía, de ahora en adelante, completar la misión inconclusa...".

En poco tiempo Moon fundó la Iglesia de la Unificación del Cristianismo, y actualmente preside un magno imperio económico que lo hace uno de los hombres más ricos del mundo. Su macro-imperio se encuentra entre las cincuenta potencias privadas más poderosas del mundo. En 1985, y tan solo en los Estados Unidos, era propietario de hasta ciento diez empresas, holding y comercios minoristas.

El visionario coreano no es solo el lider de una secta, sinó que es el centro de las vidas de millones de seguidores y empleados de su Iglesia e Imperio económico respectivamente. Y el peso de su poder se dejó notar en algunos escándalos políticos como el Watergate de Nixon.

Manuel Carballal
Vicepresidente 2º CIAC


Bibliografía
- Boyer, Jean-Francois "El Imperio Moon". Planeta, 1986
- Rodriguez, Pepe "El Poder de las Sectas". Ediciones B, 1989.

ACTUALIDAD DEL CRIMEN: Asesino ancianas, estafa y falsa violación

Anatoli Onoprienko: La bestia de Zhitomir

"No hay mejor asesino en el mundo que yo. No me arrepiento de nada, y, si pudiera, sin duda volvería a hacerlo..." El lunes 23 de noviembre de 1998, se iniciaba en la ciudad de Zhitomir (ex Unión Soviética) el juicio de un ucraniano acusado de haber asesinado a 52 personas, ante la celosa mirada de un público enloquecido que reclamaba la cabeza del acusado. Su calma contrastaba con la emoción de todos los presentes en la sala, en su mayoría jóvenes.

Después de confesar en una declaración entregada a la prensa por su abogado antes de la apertura del juicio, que no se arrepentía de ninguno de los crímenes que había cometido, Anatoli Onoprienko respondía dócilmente a las preguntas del juez, reconociendo haber asesinado a 42 adultos y 10 niños entre 1989 y 1996.
La acusación ha pedido la pena de muerte, cuyo mantenimiento apoyan tres de cada cuatro ucranianos, según las encuestas, pero el verdadero problema en este complicado juicio, es impedir que el público linche al acusado.Complicado por su envergadura y duración (más de 400 testigos y por lo menos tres meses de declaraciones por delante), por sus gastos, pero también por la tensión que se respira entre los familiares de las víctimas, obligados a pasar cada día por un arco detector de metales, algo no tan corriente en ese país, mientras el acusado, encerrado en una jaula metálica, está prudentemente separado de las iras del público...

Las autoridades le describen como el asesino más terrible de la historia en Ucrania y de la antigua Unión Soviética, mientras que las familias de las numerosas víctimas lo califican de "animal", "ser monstruoso" y "bestia demoníaca".Los hechos se producían entre octubre de 1995 y marzo de 1996. En aquellos seis meses, la región de Zhitomir vivió aterrorizada por una serie de 43 asesinatos que Onoprienko había ido sembrando.La Nochebuena de 1995 se produjo el ataque a la aislada vivienda de la familia Zaichenko. El padre, la madre y dos niños muertos y la casa incendiada para no dejar huellas fue el precio de un absurdo botín formado por un par de alianzas, un crucifijo de oro con cadena y dos pares de pendientes. Seis días después, la escena se repetía con otra familia de cuatro miembros.Víctimas de Onoprienko aparecieron también aquellos seis meses en las regiones de Odesa, Lvov y Dniepropetrovsk.

Estas matanzas incitaron a la segunda investigación delictiva más grande y complicada en la historia ucraniana (la primera había sido la de su compatriota Chikatilo), El gobierno ucraniano envió una buena parte del Guardia Nacional con la misión de velar por la seguridad de los ciudadanos, y, como si el despliegue de una división militar entera para combatir a un solo asesino no fuera bastante, más de 2000 investigadores de la policía federal y local. Los policías empezaron a buscar a un personaje itinerante y elaboraron una lista en la que figuraba un hombre que viajaba frecuentemente por el sudoeste de Ucrania para visitar a su novia.Con la policía tras su pista, Onoprienko puso tierra de por medio en 1989 abandonando el país ilegalmente para recorrer Austria, Francia, Grecia y Alemania, en dónde estaría seis meses arrestado por robo y luego sería expulsado.

De regreso a Ucrania sumó a los nueve otros 43 asesinatos, y poco después, ante las pruebas encontradas por los agentes en los apartamentos de su novia y su hermano (una pistola robada y 122 objetos pertenecientes a las víctimas), hallaron una razón para arrestarlo. Cuando la policía le pidió los documentos en la puerta de su casa, Onoprienko no les quiso facilitar la tarea, e hizo un esfuerzo en vano por conseguir un arma y defenderse. Cuando los policías por fin lo detuvieron, Onoprienko se sentó silenciosamente cruzando los brazos y les dijo sonriendo: "Yo hablaré con un general, pero no con ustedes,". Aún así, no le quedó más remedio que confesar sus crímenes y dejar que éstos le arrestasen.

En su declaración al juez, aparecerían otros nueve cadáveres cosechados a partir de 1989 en compañía de un cómplice, Sergei Rogozin (quien también compadecería en el juicio)...

Anatoli Onoprienko ha seguido los pasos del legendario Andrei Chikatilo. Ambos mataron al mismo número de víctimas, pero son muy diferentes. Chikatilo, ejecutado en 1994, era un maníaco sexual. Sólo mataba mujeres y niños, cuyos cuerpos violaba y mutilaba. A veces se comía las vísceras. Nada de esto aparece en el dosier de Onoprienko, un ladrón que mataba para robar, con inusitada brutalidad y ligereza, pero sin las escenas del maníaco sexual. Onoprienko supera a Chikatilo por el corto periodo en que realizó su matanza: seis meses frente a doce años.

Cuando ejecutaba a sus víctimas, el asesino seguía un mismo ritual: elegía casas aisladas, mataba a los hombres con un arma de fuego y a las mujeres y a los niños con un cuchillo, un hacha o un martillo. No perdonaba a nadie, después de sus asesinatos cortaba los dedos de sus víctimas para sacarles los anillos, o a veces quemaba las casas. Incluso mató a un bebé de tres meses en su cuna, asfixiándolo con una almohada.

Onoprienko, de 39 años, estatura media, aspecto de deportista, racional, educado, elocuente, dotado de una excelente memoria y desprovisto de piedad. Soltero de 39 años, padre de un niño, reconoció haber tenido una infancia muy difícil: su madre había muerto cuando él tenía 4 años, y su padre y su hermano mayor lo habían abandonado en un orfanato. De adulto, para ganarse la vida, se había embarcado como marino y había sido bombero en la ciudad de Dneprorudnoye (dónde su ficha laboral le describe como un hombre "duro pero justo"). Luego había emigrado al extranjero para trabajar de obrero durante ese tiempo, pero confesó que su fuente primaria de ingreso era crimen los robos y asaltos.

El peritaje médico lo ha calificado como perfectamente cuerdo que puede y debe asumir las consecuencias de sus actos. Él mismo se define como un "ladrón" que mataba para robar: "Mataba para eliminar a todos los testigos de mis robos".Por este motivo puede ser condenado a la pena capital por crímenes premeditados con circunstancias agravantes. El presidente ucraniano, Leonid Kuchma, dijo que dará explicaciones al Consejo de Europa para violar en este caso la moratoria de ejecución de la pena de muerte que su país mantiene desde marzo de 1997.Gracias al convenio con el Consejo de Europa, 81 penas de muerte dictadas últimamente en Ucrania no se han ejecutado. La declaración del presidente Kuchma anuncia que se va a hacer una excepción con Onoprienko.

En un momento determinado de la investigación, el acusado afirmó que oía una serie de voces en su cabeza de unos "dioses extraterrestres" que le habían escogido por considerarlo "de nivel superior" y le habían ordenado llevar a cabo los crímenes. También aseguró que poseía poderes hipnóticos y que podía comunicarse con los animales a través de la telepatía, además de poder detener el corazón con la mente a través de unos ejercicios de Yoga.

¿Enfermo mental o maníaco homicida? Lo primero podría declararlo inimputable, y lo segundo, condenarlo a la pena capital... el juicio, actualmente en curso, parece seriamente complicado.Los psiquiatras sin embargo han diagnosticado que el hombre está perfectamente "cuerdo" y la mayoría quieren que pague por los homicidios. El mismo Onoprienko resumía así la filosofía de su carnicería: "Era muy sencillo, los veía de la misma forma en que una bestia contempla a los corderos".
Pili Abeijón
Criminóloga

jueves, 22 de febrero de 2007

Giles de Rais, el verdadero Barbazul

Barba Azul - Gilles de Rais Descendía de una de las familias más ricas y poderosas de Francia , y a los once años había heredado una de las mayores fortunas del país, que se había incrementado tras casarse a los dieciséis, con su prima e inmensamente rica, Catalina de Thouars. Por aquel entonces su vida transcurría con total normalidad, incluso acababa de ser padre de una niña y era uno de los nobles más ricos de Europa.

No obstante su conducta cambiaría tras la captura de su protegida Juana de Arco. El joven Mariscal trató de salvarla con una obstinación casi obsesiva, pero de poco le iba a servir, pues Juana acabaría siendo quemada en la hoguera.
Tras el duro shock de haber perdido a la mujer que idolatraba en secreto, Gilles se separó de su esposa y se encerró en su castillo de Tiffauges, negándose a tener contactos sexuales con ninguna mujer. Entonces comenzó una insólita carrera de crímenes y sacrilegios contra la Iglesia, pues trataba de desafiar a Dios por haber permitido que Juana fuese torturada y quemada.

Para divertirse, ordenaba que se organizasen en sus múltiples castillos lujosísimas fiestas y representaciones teatrales que eran conocidas en toda Europa, pero sus excesivos gastos pronto empezaron a menguar su fortuna y se vio obligado a vender varias de sus propiedades.

Preocupado por tales pérdidas, el barón de Rais se fue aficionando a la Alquimia e hizo que se instalase un laboratorio en un ala del castillo, donde trabajaba sin apenas dormir ayudado por alquimistas y magos importados de toda Europa a la búsqueda de la piedra filosofal, capaz, según la tradición esotérica, de transformar los metales en oro.

Al cabo de cierto tiempo, su sueño de oro no acababa de madurar, todo lo contrario, los alquimistas y magos le costaban una fortuna que lo iba arruinando más y más, hasta que desengañado despidió a la gran mayoría. Los pocos que quedaron a su mando no tardaron en persuadirlo que sólo con la ayuda del Diablo podría conseguir el oro que necesitaba. (Algunas de sus numerosas biografías, cuentan que Gilles de Rais, llamado Barba Azul, habría hecho testamento legando parte de sus bienes a Satanás, pero reservándose su vida y su alma, según la leyenda.
En las escrituras del castillo, figura como titular el mismo Diablo).Los historiadores opinan que su primer crimen fue cometido con el propósito de realizar un pacto con éste para lograr sus favores. Pero tras haberle cortado las muñecas a la víctima, haberle sacado el corazón, los ojos y la sangre, ni se le apareció el Diablo ni logró trasformar el metal en oro. Lo único que habría logrado, sería el haber descubierto su pasión secreta: la tortura, la violación y el asesinato de niños. Este personaje sentía una predilección malsana por los niños y los adolescentes, hasta el punto de que se atribuyó nada menos que la muerte de 200, tal vez más... A partir del verano de 1438 comenzaron a desaparecer algunos muchachos de la misma ciudad de Nantes, de los pueblos de los alrededores, y la mayor parte, ocurrían cerca de la mansión del barón de Rais. También hacía entrar en su castillo a algunos de los niños mendigos que pedían limosna frente al puente levadizo, que eran retenidos contra su voluntad por sus servidores, violados y desmembrados posteriormente. La sangre y otros restos se conservaban para propósitos mágicos.El mismo Gilles contó en alguna ocasión como disfrutaba visitando la sala donde los chicos eran a veces colgados de unos ganchos.
Al escuchar las súplicas de alguno de ellos y ver sus contorsiones, Gilles fingía horror, le cortaba las cuerdas, le cogía tiernamente en sus brazos y le secaba las lágrimas reconfortándole. Luego, una vez se había ganado la confianza del muchacho, sacaba un cuchillo y le segaba la garganta, tras lo cual violaba el cadáver. En una ocasión, se acercó a un niño que había elegido previamente y lo llevó al gran lecho que ocupaba el fondo de la sala de "torturas". Después de algunas caricias, tomó una daga que colgaba de su cintura, y riendo a carcajadas cortó la vena del cuello del desdichado. Frente a la sangre que brotaba y al cuerpo que se convulsionaba, el barón se puso como loco. Arrancó las vestimentas al moribundo, tomó su propio miembro y lo frotó en el vientre del niño, que dos de sus cómplices sostenían porque éste estaba sin conocimiento. Cuando por fin salió el esperma, tuvo un nuevo acceso de rabia, tomó una espada y de un golpe cortó la cabeza de la víctima. Gilles, en pleno éxtasis se tumbó sobre el cuerpo decapitado, introdujo su sexo entre las piernas rígidas del cadáver, gritando y llorando hasta un nuevo orgasmo, se derrumbó sobre el cuerpo cubriéndolo de besos y lamiendo la sangre.Luego ordenó que quemasen el cuerpo y que conservasen la cabeza hasta el día siguiente. En ese mismo suelo, desnudo y manchado de sangre se habría quedado dormido.
A la mañana siguiente no quedaba huella ninguna de su desenfreno de la noche anterior, sus sirvientes la habían limpiado. Pidió que le trajeran la cabeza y ante ésta, se arrodilló bañado en lágrimas y prometió reformarse. Acercó sus labios a la cabeza, la besó largamente y se fue a su cama llevándola consigo y diciéndole que muy pronto se reuniría con otras cabezas tan bellas como ella... Uno de los mayores placeres de Gilles era tener las cabezas decapitadas clavadas ante su vista. Luego llamaba a un artista de su séquito, el cual ondulaba exquisitamente el cabello del niño, le enrojecía los labios y las mejillas hasta darle un aspecto de belleza impresionante.Cuando tenía bastantes cabezas cortadas, celebraba una especie de concurso de belleza, en el cual sus amigos e invitados votaban sobre cual era la más bella.
La cabeza "ganadora" era dedicada a un uso necrofílico. Tras las numerosas desapariciones de niños, poco a poco las sospechas se fueron tornando hacia la persona del barón, pero nadie se atrevía a acusarle, pues aunque más empobrecido seguía siendo un personaje muy poderoso, y sus víctimas en cambio, solo eran gente muy humilde.A principios de 1440, llegaron los rumores hasta la corte del duque de Bretaña, quién ordenó abrir una investigación sobre los secuestros y la posible implicación del barón de Rais.El 13 de septiembre fue detenido en su el pueblo de Machecoul por un grupo de soldados, quienes hallaron en su propiedad los cuerpos despedazados de 50 adolescentes.
El duque de Bretaña le hizo compadecer ante la justicia acusado de haber asesinado e inmolado entre 140 y 200 niños en prácticas diabólicas.Se le infligieron todo tipo de torturas para obligarle a confesar sus crímenes, que se obstinaba a negar pese a las evidencias, pero fue sólo la amenaza de la excomunión lo que le indujo a hacerlo detalladamente. En octubre, Gilles aceptó voluntariamente todos los cargos que se le imputaban y confesó.Al amanecer del 26 de octubre fue llevado a un descampado junto con dos de sus más destacados cómplices para ser ahorcado y quemado en la hoguera. En el patíbulo manifestó públicamente su arrepentimiento, instando a todos los presentes a no seguir su ejemplo y pidiendo humildemente perdón a los padres de las víctimas. Murió aferrándose desesperadamente a su fe cristiana. Accediendo a las súplicas de algunos de sus parientes, el cuerpo, parcialmente quemado, fue retirado de la hoguera y enterrado en una iglesia de las carmelitas en Nantes.
Pili Abeijon.
Criminóloga

martes, 20 de febrero de 2007

Luis Afredo Garavito Cubillos: El Monstruo de Genova

Después de 18 meses de investigación tras la pista de una supuesta "secta satánica" que estaría cometiendo los más atroces sacrificios con menores de edad, la policía colombiana pudo esclarecer la ola de desapariciones y asesinatos que mantenían en vilo al país. Todo empezó cuando se hallaron los restos de varios cuerpos esqueletizados, con señales de haber sido amarrados, mutilados y decapitados. Además, numerosas familias colombianas comenzaron a denunciar la desaparición masiva de sus pequeños. En total se contabilizaron más de 100 desapariciones.

La prensa de todo el mundo ayudó a propagar el estado de alarma entre la población, publicando grandes titulares como éstos: "Aparecen otros 25 niños muertos, víctimas de posibles ritos satánicos", "Al menos 46 niños asesinados desde 1993 por supuestos ritos", "Hallados más cadáveres con signos de tortura satánica"...Finalmente, tras una ardua investigación por parte del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) en diversas capitales del país, se han podido esclarecer los macabros descubrimientos gracias a una serie de evidencias que han hecho sospechar a los agentes de la policía colombiana acerca de la posibilidad que el culpable se tratase de una sola persona. En los lugares del crimen se habían hallado varios tapones de unas botellas de licor barato, restos de cabellos y otra serie de objetos que ayudaron a los investigadores a trazar un perfil del asesino.

Los agentes no se conformaron con las evidencias encontradas. Por otro lado comprobaron los billetes de autobús y registros de los hoteles que coincidían con las fechas y lugares de las desapariciones. Después, en el transcurso de la investigación se elaboró una lista con 94 posibles autores de los crímenes, que se fueron eliminando poco a poco hasta reducirla en dos sospechosos.Uno de ellos era Luis Alfredo Garavito Cubillos, de 42 años, detenido y recluido en la penitenciaría local de Villavicencio, donde estaba registrado con nombre falso desde el 22 de abril de 1999, tras ser acusado por agresión sexual violenta a un menor.

Uno de los agentes de la prisión lo desenmascaró cuando tras engañarlo llamándolo por su verdadero nombre, pues éste sin darse cuenta respondió. Entonces se pudo comprobar que el detenido tenía una orden de captura emitida hacía tres años por los jueces de la ciudad de Tunja por el asesinato de un niño y otros delitos menores.

Al verse descubierto y acorralado por el fiscal que lo interrogó a continuación, confesó los crímenes pidiendo perdón con antelación por los hechos que iba a confesar. Tras sacar una pequeña libreta negra en la que estaban marcados la ciudad y uno, dos, tres palitos, según los niños que hubiera asesinado, confesó haber estado asesinando entre 1992 y 1999, dando todos los detalles de los crímenes, con una frialdad que asombró a los agentes de policía.Al registrar su vivienda, fueron hallados varios objetos que concordaban con los encontrados en los lugares de los crímenes, detalle que terminó de inculparlo. Garavito, conocido también como "Loco", "Tribilín", "El Cura", "Goofy" y "Conflicto", era un experto en disfraces. Se hacía pasar por vendedor ambulante, monje, indigente, discapacitado, representante de ONG, etc., con el fin de ganarse la confianza de la gente y entrar como conferenciante en escuelas.Confesó que sus víctimas "preferidas" eran pobres, menores, estudiantes y campesinos. Les ofrecía dinero, comida, bebida y los llevaba a caminar hasta que estos se cansaban, entonces les atacaba en sitios despoblados. El asesino incluso coleccionaba las publicaciones en prensa sobre la desaparición y el asesinato de los niños, que fueron encontradas por los agentes en el registro de la vivienda de la compañera sentimental y de una amiga del asesino.

Vivía en Génova, departamento de Quindio. Desde muy pequeño su padre lo maltrató constantemente y su madre jamás le dio muestras de afecto, ni tampoco nadie de su familia. También recordó a los agentes que lo interrogaron, cómo dos vecinos le estuvieron violando durante varios años en su niñez, por eso se convirtió en taciturno, retraído e infeliz, con explosiones violentas que tantos problemas le traerían a lo largo de su vida. A los 16 años se va de casa para buscarse la vida por su cuenta y comienza a trabajar en distintos empleos, generalmente como vendedor.En su soledad, comienza a beber hasta no poder prescindir del alcohol. Intenta llevar una vida normal, pero sus continuas borracheras y su mal carácter le movían a discutir y enfrentarse con sus compañeros y jefes. Cada vez se vuelve menos sociable y le resulta más difícil mantener un empleo fijo, por lo que a mediados de los 80 comienza a recorrer el país como vendedor ambulante, hecho que le permite una gran movilidad a la hora planear los futuros asesinatos. Llega a recorrer cinco veces el país, eligiendo los municipios en los cuales cometería los crímenes.

Por esa época también inventa dos Fundaciones (una para ancianos y otra para menores), y aficionándose cada vez más por los disfraces, se cambia constantemente el peinado, la barba, bigote y gafas, eligiendo siempre personajes que le facilitaban el acercamiento a los niños sin levantar sospechas: intelectual, sacerdote, mendigo...En un momento de su vida acepta someterse a tratamiento psiquiátrico durante cinco años, cosa que no ayuda a corregir su agresividad ni sus ansias de matar, pero sí impide que lo echen del trabajo en varias ocasiones. (Era un hombre muy violento cuando se emborrachaba, pero aseguró que le encantaban los niños. De hecho, si bien golpeaba a las dos mujeres con las cuales convivió, nunca puso la mano encima a los hijos que éstas tenían frutos de otras relaciones).

En 1992 empieza su carrera como criminal, siempre con un mismo modus operandi: primero recorría el lugar que había elegido e identificaba su objetivo: niños pobres, tanto campesinos como escolares o trabajadores. Siempre buscaba jóvenes agradables físicamente o que le recordasen a él en su infancia. Para ganarse su confianza les reconfortaba y les regalaba alguna cosa, y luego les pedía que les acompañase a dar un paseo con el fin de charlar un rato. Les hacía caminar durante mucho tiempo hasta que se cansaban y los llevaba a un paraje escondido. Luego los violaba, los ataba y los degollaba; finalmente mutilaba el cuerpo y lo abandonaba en el mismo lugar.

(El hecho de cortarles la cabeza y enterrarlas en otro lugar para dificultar la identificación, fue lo que llegó a encaminar a los agentes hacia la hipótesis falsa de una secta satánica practicante de sacrificios rituales).

Los cuerpos mutilados de las víctimas, en su mayoría menores de 8 a 16 años, fueron descubiertos en 60 poblaciones de 11 provincias del país, y se sospecha que también llegó a actuar en Ecuador.Después de confesar los relatos de los múltiples asesinatos, Garavito añadió que él no era un monstruo, como lo denominaba la prensa y medio país, si bien los actos fueron realizados a plena consciencia, los atribuyó a un "fuerza extraña" que lleva dentro, y pidiendo perdón al país, a su madre y a Dios, se excusó diciendo que todo se debía a los malos tratos recibidos por su padre, ya fallecido, durante su infancia.

El perfil psicológico que le ha sido realizado por los psiquiatras denota que no es un genio del crimen, pero sí un personaje que no posee ningún tipo de inhibición capaz de frenar su creciente necesidad de matar. Presenta además fuertes depresiones y tendencias suicidas, además de un carácter fácilmente irritable.

El detenido ha tenido que ser emplazado en una celda de alta seguridad en la prisión de Villavicencio no sólo por una posible ejecución por parte de los demás presos sino para que el psicópata no pueda acabar con su propia vida, debido a sus tendencias suicidas.

Las declaraciones del "Monstruo de Genova" han sensibilizado a los 40 millones de Colombianos, multiplicando las demandas de pena de muerte contra el asesino de niños.Los padres de las víctimas no han parado de llamar a las radios locales para exigir la muerte de Luis Alfredo Garavito, en un país donde la pena capital no está recogida en el Código Penal.

En un principio se habían encontrado los restos de 114 niños, pero continuaron las pesquisas para encontrar los cadáveres del resto de los menores desaparecidos, un total de 172.

Tras el juicio que se ha celebrado en diciembre de 2001, Luis Alfredo Garavito Cubillos, considerado el segundo homicida en serie más peligroso del mundo, ha sido condenado a un total de 1.853 años de cárcel convirtiéndose en la más alta sumatoria de condenas en la historia judicial de Colombia.Las condenas ya impartidas corresponden a 138 casos en los que se encontró pruebas suficientes que culpan a Garavito, los restantes 32 casos se encuentran actualmente en instrucción.
Pili Abeijón
Criminóloga

sábado, 17 de febrero de 2007

Violencia de género: la maté porque era mía


Victimologia
José Carlos B.H., 17 años; estrangula con una funda de almohada a Mª del Rosario Mena de 28 porque se sentía rechazado.

José Benito Campos, 35 años; dispara a su mujer Mª Fernanda Otero en el bar que regentaban en Coruña, suicidándose después.
José Luis Lázaro, 37 años, diagnosticado de esquizofrenia; degolló a su mujer, Mª Juárez de 36 años, con un cuchillo y la espada de su tarta de bodas.

Jesús J.V., 41 años; mata a golpes a su mujer Rafaela R.G. de la misma edad por llegar tarde a casa.

Javier M.P., 25 años; acuchilla a su pareja de 24 años, Raquel S.P.

Agustín Esteban F., 87 años; dispara con una escopeta de caza a su mujer Concepción Nieto de 79 años en presencia de una hija de 43.

Pedro Rguez., 36 años; dispara con una escopeta de caza a su exmujer Mercedes Collado de 32 años en presencia de su hijo de 7.

Jaume Puig Carbó, 47 años; acuchilla a su exmujer Mª Angeles Boadas de 39, ésta había pedido protección policial.

José Mª G.R., 65 años; abogado de un selecto despacho catalán; acuchilla a su exmujer con la que todavía convivía de 61 años... La mayoría de estas mujeres habían denunciado previamente los malos tratos.

Estos son algunos de los asesinos del 97. El año de toma de conciencia de los medios de comunicación y de la sociedad en general sobre el fenómeno de la violencia doméstica. Un revulsivo: el asesinato de Ana Orantes por parte de su exmarido, José Parejo Avivar de 61 años. El arma homicida: gasolina y la llama de un encendedor. La quemó viva. Este caso no pasó desapercibido como tantos otros porque días antes de su muerte, Ana había participado en un programa de Canal Sur en el que relató ante las cámaras con una minuciosidad espeluznante los 40 años de malos tratos que había padecido junto a José Parejo.

El efecto de los medios de comunicación, afortunadamente y por una vez, sirvió para que la sociedad aletargada despertara al brutal fenómeno que día a día se lleva produciendo en nuestro país y en el resto del mundo. En los últimos quince años se calcula que han muerto en España más de 900 mujeres a manos de sus maridos, exmaridos, compañeros, amantes, novios,... y demás formas de relación afectiva que se pueden mantener entre un hombre y una mujer. Las denuncias por malos tratos inundan las comisarías. Cerca de 20.000 se presentan cada año, y si tenemos en cuenta que las denuncias presentadas son sólo la punta de un iceberg puesto que según las expertas y expertos sólo se denuncia el 10%, nos podemos hacer una idea de la magnitud del fenómeno. Y sin embargo, la protección de las víctimas sigue siendo una asignatura pendiente en las actuaciones de los poderes públicos. Los recursos siguen siendo escasos y la celeridad de la justicia deja mucho que desear. Sentencias judiciales tan penosas como algunas de las últimas emitidas en nuestro país (en 72 puñaladas no hay ensañamiento o la falta de antecedentes en un maltratador habitual) demuestran la insensibilidad de la justicia y el profundo desconocimiento del fenómeno de la violencia de género.

No cabe duda que los casos extremos, es decir, cuando se llega hasta el asesinato, han pasado antes por una escala gradual de violencia: la espiral de los malos tratos físicos y psíquicos es muy sutil, comienza con un grito y puede acabar con un disparo a bocajarro. Son contadas las excepciones en las que se produce un asesinato sin antes haberse dado unos actos reiterados de violencia doméstica. Es por ello que para llegar al perfil de los asesinos antes hemos de analizar qué elementos determinan la violencia.

Durante el I Congreso de Organizaciones Familiares celebrado en Madrid (Diciembre de 1987) se definió la violencia en la familia como “toda acción u omisión de uno o varios miembros de la familia que de lugar a tensiones, vejaciones u otras situaciones similares en los diferentes miembros de la familia”. Por lo tanto puede entenderse como “toda situación que sobrevenida en su seno, revela un quebranto y perturbación de la paz y de las normales relaciones de convivencia y armonía que entre las personas que forman aquella deben presumirse existentes”. El Consejo de Europa en su Consejo de Ministros de 26 de marzo de 1985 definió la violencia familiar como “todo acto u omisión que lleve consigo un atentado contra la vida, la integridad corporal o psicológica o la libertad de una persona, o que comprometa gravemente el desarrollo de la personalidad”.

El artículo 1 de la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer de las Naciones Unidas considera que la violencia contra las mujeres es “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se produce en la vida pública o privada”.

Por tanto, la violencia contra las mujeres engloba lo que conocemos normalmente por malos tratos físicos, psíquicos y sexuales, además de la pornografía, el tráfico ilegal de mujeres, la prostitución forzada, el acoso sexual en el trabajo y cualquier otra situación que vulnere los derechos humanos fundamentales en este terreno como son la libertad, la integridad y la dignidad de las mujeres.

Antes de adentrarnos en las posibles causas del problema no queremos finalizar esta introducción sin ofrecer algunos escalofriantes datos que nos ayudan a formular una idea global de la situación de violencia contra las mujeres en el mundo (datos de la ONU). En Estados Unidos son maltratadas de 3 a 4 millones de mujeres por año y se estima que 1 de cada 5 mujeres adultas ha sido violada. Cada año en el mundo 2 millones de mujeres son mutiladas sexualmente mediante la ablación del clítoris. El 80% de las mujeres presas en Turquía son víctimas de agresiones sexuales y violaciones. En Bosnia durante la guerra fueron violadas alrededor de 60 mil mujeres. Solamente la cuarta parte del mundo cuenta con leyes contra la violencia doméstica.Sólo 17 países consideran delito la violación dentro del matrimonio.Sólo 27 naciones tienen leyes contra el acoso sexual.

¿POR QUÉ SE LEGITIMA LA VIOLENCIA DE GÉNERO?
La violencia contra las mujeres es el crimen encubierto más numeroso del mundo y éste tiene una estrecha relación con la igualdad entre hombres y mujeres, con el reparto del poder entre los sexos y el concepto que los hombres tienen de las mujeres. Vivimos en una sociedad patriarcal en la que el hombre y sus necesidades son la norma y en la que la mujer y sus necesidades se subordinan a las de los hombres, tanto en el ámbito sexual como económico, social y político.

Ya Aristóteles consideraba a la mujer como un ser defectuoso tanto psíquica como físicamente. Las mujeres sólo existían para producir nuevos hombres. Tomás de Aquino escribió: “El hombre está por encima de la mujer, como Cristo está sobre el hombre”. Una oración hebrea reza: “Adorado seas, Señor, nuestro Dios, Rey del Universo, que no me has hecho mujer”. El refranero español es un acopio de brutalidad patriarcal: “¿En qué se parecen las mulas a las mujeres? En que las dos funcionan mejor después de haber recibido una buena paliza”. Este concepto de la mujer se ha mantenido a lo largo de la historia a través de los padres de la iglesia, de filósofos, escritores, políticos y otros formadores de opinión hasta nuestros días, y es sólo de poco tiempo para acá cuando ha comenzado a cuestionarse.

La tolerancia y estimulación de la violencia como forma de resolver conflictos, especialmente entre los chicos, ha sido una forma de relación aprendida en los espacios de socialización más comunes: la familia, la escuela, los medios de comunicación y el entorno que nos rodea. La sociedad espera que ejerzamos el rol asignado históricamente y el no hacerlo genera costes emocionales muy fuertes: culpa, miedo, inestabilidad... La violencia ha sido incorporada a la identidad masculina. Desde pequeños los niños aprenden a responder agresivamente y se entrenan en aspectos activos tales como ganar, luchar, competir, apoderarse, imponer, conquistar, atacar, vencer,... Mientras que las niñas aprenden a ceder, pactar, cooperar, entregar, obedecer, cuidar,... aspectos que no llevan al éxito ni al poder y que son considerados socialmente inferiores a los masculinos. Los hombres han dominado el espacio público y han ejercido también su poder en el privado, sobre toda su familia. Este poder ha dado origen a un sistema de jerarquías que se conoce como patriarcado. De acuerdo con la organización patriarcal de la sociedad, ambos sexos hemos desempeñado siempre papeles sociales diferentes. Así, los hombres han predominado en todas las esferas de la vida pública, quedando las mujeres reducidas al espacio doméstico. Este reparto de papeles ha permitido que las mujeres seamos consideradas como una propiedad del hombre, de la misma forma que lo son los hijos y las hijas.

La contribución de los medios de comunicación a fomentar un estereotipo sexista con el uso de imágenes y un lenguaje que atenta contra la dignidad de las mujeres, la apropiación social de nuestro cuerpo y nuestra imagen, el control sobre nuestra sexualidad, las dificultades para acceder a una independencia económica a través del empleo,... y tantos otros factores se suman para perpetuar y reproducir unas relaciones desiguales, y en muchas ocasiones, violentas, entre hombres y mujeres.

Y esta base de discriminación histórica se fue cimentando auspiciada por el desarrollo de leyes que la protegían. Si hacemos un somero repaso nos encontramos con que el Derecho Romano consideraba a la mujer como “una res (cosa) absoluta del hombre”: no podían ser propietarias y dependían del padre durante la soltería y después del matrimonio, del marido. Cuando los bienes se repartían se dividían por el principio del dentro y fuera: la tierra para los hijos y los muebles para las hijas.

En nuestro país con la II República se consiguieron avances cualitativos en el reconocimiento formal de los derechos de las mujeres: derecho al voto, legalización del divorcio, legalización del aborto en Cataluña, se elige una mujer ministra,... Pero con la dictadura franquista se produce un retroceso que anquilosaría los derechos de las mujeres durante 40 años. El Fuero de los Españoles restablece la subordinación de la mujer en la familia: se ensalza la figura de la mujer como esposa y madre ejemplar al cuidado de los hijos y del trabajo doméstico. Con la transición democrática y la Constitución se reconoce por fin en el artículo 14 la igualdad de los españoles ante la ley sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de sexo. Pero aunque la igualdad legal está reconocida, en la práctica aún nos queda un largo trecho por andar.

Una vez analizadas someramente las causas de la violencia de género vamos a comenzar a desmontar algunos mitos sobre ella. El Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna ha desarrollado un interesante trabajo, presentado por Pilar Matud, que nos puede arrojar bastante luz sobre el tema. En él y en otros estudios nos basaremos para este análisis.

MITOS Y PREJUICIOS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO
La cultura es un instrumento poderoso que influye fuertemente en la manera de pensar, sentir y actuar de las personas. Es decir, en sus valores, en la forma de entender el mundo y en los prejuicios y mitos que se tienen de diversas situaciones. Vamos a intentar desmontar los mitos más comunes con respecto a la violencia de género.

Mito nº 1: Los casos de violencia familiar son escasos y no representan un problema tan grave.
El propio Alvarez Cascos tuvo el “valor” de decir que el asesinato de Ana Orantes era un “hecho aislado”, cuando las estadísticas demuestran precisamente todo lo contrario. Hasta hace años el problema se mantenía oculto porque se consideraba que lo que ocurría tras las paredes del hogar era íntimo y privado. Las investigaciones psicosociales de las últimas décadas demuestran que alrededor del 50% de las familias sufre o ha sufrido alguna forma de violencia.

Mito nº 2: Sólo en las familias marginales y con problemas hay violencia.
Es absolutamente falso. La violencia doméstica se produce en todas las clases sociales sin distinciones económicas o de status, aunque la pobreza y las carencias educativas son factores de riesgo. Quizás queden más encubiertas en las clases medias o altas por el temor al cuestionamiento social.

Mito nº 3: Los maltratadores, violadores o asesinos padecen algún tipo de enfermedad mental.
Los estudios demuestran que en menos del 10% de los casos se han encontrado patologías mentales asociadas a la violencia de género. La visión que suelen tener las personas del entorno cercano al violento es, en muchas ocasiones, de una persona correcta, que puede llegar a ser amable y que no causa problemas graves en el barrio. No se ensañan con su jefe o con el vecino de al lado, sólo con la mujer por los condicionantes socioculturales que ya hemos analizado. Consideran a la mujer un objeto más de su propiedad y frases tan tópicas como “o mía o de nadie” y “la maté porque era mía” son el argumento que “justifica” su crimen.

Mito nº 4: Los hombres son violentos porque consumen alcohol u otras drogas y están sin trabajo.
Se intenta justificar la violencia por circunstancias transitorias. Se ha demostrado que siguen siendo violentos aunque no consuman y tengan trabajo. Además como ya hemos dicho, no son violentos en su medio social o laboral, sólo en el doméstico. El alcohol no parece jugar un papel directo en los incidentes concretos de maltrato aunque puede agravar las agresiones.Otros estudios (Unger y Crawford, 1992) sugieren que el varón puede usar el alcohol como una excusa para golpear a su mujer, disminuyendo así su responsabilidad porque no puede controlarse cuando ha bebido.

Mito nº 5: A las mujeres que son maltratadas por sus compañeros les debe de gustar, de lo contrario no se quedarían.
Los acuerdos masoquistas no se definen violencia doméstica. Los sentimientos más comunes en las mujeres son el miedo, la impotencia, la culpa, la vergüenza,... que les impide pedir ayuda. No hay evidencia de la existencia de personalidades de riesgo en las mujeres maltratadas.

Mito nº 6: Las víctimas del maltrato a veces se lo buscan, lo provocan.
La conducta violenta es absoluta responsabilidad de quien la ejerce. No se ha encontrado evidencia de ninguna característica psicológica o patrón conductual que prediga que una mujer será golpeada, aunque sí se puede identificar un patrón de personalidad con tendencia a la violencia para el varón.

Mito nº 7: El maltrato emocional no es tan grave como la violencia física.
Si es continuado provoca gran desequilibrio emocional. Es más fácil eliminar un hematoma que continuos insultos y vejaciones.

Mito nº 8: La conducta violenta es algo que pertenece a la esencia del ser humano.
Falso. La conducta se aprende a partir de los modelos familiares y sociales que la consideran un recurso válido para resolver conflictos.Lamentablemente ese aprendizaje parece tener gran relevancia en la conducta del maltrato, ya que en el caso de la mujer el haber sido testigo de violencia familiar durante su infancia es un factor de riesgo de ser esposa maltratada. En el caso del varón también está relacionada. El 81% de los agresores habían recibido malos tratos en la infancia o habían visto como su padre pegaba a su madre (Roy, 1977). Parece que la violencia puede perpetuarse pasando de una generación a otra.

Mito nº 9: Si hay violencia no puede haber amor en una familia.
Los periodos de violencia suelen ser por ciclos, no permanentes. Generalmente se produce un tipo de amor adictivo, dependiente, posesivo y basado en la inseguridad.Walker (1984) ha descrito un ciclo de la violencia en tres fases: la primera, denominada de acumulación de la tensión se caracteriza por pequeños episodios que llevan a un incremento de la tensión en la pareja. Esta tensión acumulada da lugar a una explosión de violencia mayor o menor gravedad, es la segunda fase o episodio agudo. Finalmente, viene la tercera fase en la que el hombre muestra su arrepentimiento, pidiendo disculpas y prometiendo que nunca más volverá a ocurrir. Pero al poco tiempo vuelve a aumentar la tensión y a repetirse el ciclo. Como señalan Zubizarreta y colaboradores (1994) en este ciclo, el castigo (la agresión del varón) se asocia a un refuerzo inmediato (la expresión de arrepentimiento y ternura) y a un potencial refuerzo demorado (la posibilidad de cambio conductual en el varón). Pero con el paso del tiempo, el maltrato es cada vez más frecuente y severo, disminuye la fase de arrepentimiento y cariño y aumenta la probabilidad de que se cronifiquen las consecuencias psicológicas del abuso.

Mito nº 10: En el caso de que tengan hijos o hijas es mejor que aguanten.

Si la mujer es agredida las niñas y niños presenciarán la humillación de su madre convirtiéndose en testigos, y en muchos casos en víctimas directas, produciéndoles trastornos de conducta, de salud y de aprendizaje. Los niños incorporarán un modelo de relación agresiva y las niñas de victimización. Existen unos mitos muy específicos en relación con las conductas de violencia sexual que también vamos a describir.

Mito nº 1: El abuso sexual y las violaciones ocurren en lugares peligrosos y oscuros y el atacante es un desconocido.
El 85% de los casos ocurre en lugares conocidos o en la propia casa y el abusador es un familiar o un conocido. Russell (1980) encontró que el abuso sexual por parte del marido era el tipo de abuso más frecuente experimentado por un grupo extraído al azar de 930 mujeres residentes en San Francisco, siendo el doble de frecuente que el abuso por parte de un extraño. Un estudio realizado por la Asociación de Mujeres Violadas de Cantabria recoge que en un 73% el causante de la agresión es un miembro de la familia, un conocido de la misma o un compañero de trabajo. Con respecto al lugar de la agresión, el 32% se producen en lugares abiertos mientras que el 68% se producen en lugares cerrados (domicilio de la víctima o del agresor, coincidiendo aquí las violaciones en familias). Se ha llegado a decir que el hogar es el sitio más peligroso para las mujeres.

Mito nº 2: Cuando una mujer dice NO quiere decir SI.
Los hombres violentos creen que las mujeres no se atreven a manifestar sus deseos sexuales y por ello creen que tienen que forzarlas.

Mito nº 3: Es imposible violar a una mujer en contra de su voluntad.
En el delito de la violación parece que socialmente se le exige a la mujer un “certificado de haberse defendido”, cosa que no se pide en otros delitos. En una situación en la que está en juego la vida de una persona debería aconsejarse no oponer resistencia y obedecer las órdenes del agresor, sin que esto signifique que la mujer da su consentimiento.

Mito nº 4: La mujer violada es la que provoca al violador.
Existe una tendencia social a juzgar la conducta de la mujer violada más que la del violador. Si la mujer llevaba una vida ordenada, si salía de noche, si se vestía de forma “adecuada”, si hacía autostop,... Los violadores no eligen a sus víctimas por su imagen llamativa, además incluso agreden a niñas y ancianas.

Para finalizar este apartado, aportamos algunos apuntes más sobre el perfil del violador. Según los Uniform Crime Reports del FBI, el 61% de los violadores en EE.UU. son menores de 25 años. No existe un perfil tipo. Varía muchísimo su trabajo, educación, estado civil, antecedentes delictivos y su motivación para cometer la violación. Por regla general no son asesinos, se calcula que sólo una violación de 500 puede acabar en asesinato. Sin embargo, las consecuencias psicológicas de una agresión sexual para una mujer son terribles y en muchos casos, difíciles de superar.

Muchos/as se preguntan qué es lo que hace que una mujer llegue a aguantar años soportando agresiones. Ya hemos visto al analizar los mitos el círculo de la violencia (ver mito nº 9), a este ciclo contribuye también otro factor psicológico como es la indefensión aprendida, es decir, el tener fuera de control las causas por las que se produce el maltrato y el no saber cómo reaccionar ante una conducta violenta cuando el agresor días antes había jurado no volver a repetir. Muchas mujeres maltratadas tienen una historia de socialización infantil en los papeles asignados a su género favorecedora de la pasividad y la indefensión. En la edad adulta el condicionamiento se hace tan completo que no pueden actuar para defenderse. La creencia y la esperanza de cambio del agresor, unido a la dependencia económica, no tener dónde ir, el temor a represalias del marido y la preocupación por lo hijos (pensar que necesitan un padre), son algunas de las causas que hacen que las mujeres soporten la violencia durante largos períodos de tiempo. Se sabe que la mayor parte de denuncias que llegan a las comisarían son de mujeres que llevan una media de 5 a 10 años aguantando malos tratos.

EL PERFIL DEL AGRESOR
Aunque ya hemos esbozado algunas características al hablar de los mitos, vamos a ahondar un poco más en el perfil de los agresores. En general el hombre que abusa de su mujer tiene una serie de características específicas frente a aquellos que no lo hacen:

- Menos habilidades asertivas- Aislamiento social- Baja autoestima- Carencia de habilidades de afrontamiento- Impulsividad- Hostilidad- Necesidad de dominar- Ansiedad- Depresión- Dependencia y otras alteraciones emocionales- Mayor posesividad y celos- Prevalencia de valores culturales tradicionales asociados a la virilidad- Baja tolerancia a la frustración,...
Si bien estas características están relacionadas con el abuso no se puede asumir que lo causen directamente, aunque algunas pueden actuar como variables mediadoras.
En cuanto a la presencia de psicopatología en el maltratador, parece darse mayor prevalencia de personalidad antisocial, algún tipo de trastorno de la personalidad y depresión mayor, pero no trastornos graves como esquizofrenia, psicosis, etc.
Adams (1988) recoge un perfil bastante completo:
- Discrepancias entre el comportamiento público y privado, presentando una imagen amistosa y de preocupación por los otros, mientras que su esposa puede aparecer alterada, lo que puede provocar que el esposo tenga más credibilidad que la mujer ante los demás.
- Minimizan y niegan su violencia.
- Culpan a los demás
- Conductas para controlar: además del maltrato físico el abuso comprende una serie de conductas para la coerción como el abuso verbal, las amenazas, la manipulación psicológica, la coerción sexual y el control de los recursos económicos. Todo ello conlleva la disminución de la autoestima de la esposa, de su autonomía y al aislamiento social.
- Celos y actitudes posesivas; en muchos casos vigilan a sus esposas, las siguen, interrogan a sus hijos/as para saber sus actividades o las llaman por teléfono para controlarlas.
- Manipulación de los hijos/as, usándolos como forma de acceso y manipulación, especialmente en los casos de separación.
- Abusos de sustancias: aunque no es la causa de la agresión, algunos agresores abusan del alcohol o las drogas y en estos casos tendrían que recibir dos tipos de tratamiento.
- Resistencia al cambio. La mayor parte de agresores carecen de motivación interna para buscar asistencia o para cambiar su comportamiento.

PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA
La violencia de género conlleva profundas lesiones en la autoestima y desarrollo personal de las mujeres. Pero la violencia de género puede también acabar con la vida de muchas mujeres. Para evitar un problema primero hay que tomar conciencia de su realidad y luego desarrollar acciones específicas por parte de los organismos competentes. La mayoría de mujeres muertas en los últimos años tenían un abultado paquete de denuncias en juzgados y comisarías, incluso algunas habían pedido protección policial. Sabían que su vida estaba en juego y no se hizo absolutamente nada. El lema de los movimientos de mujeres cuando se manifiestan en contra de las actuaciones del poder judicial no puede ser más claro “¡Jueces, fiscales, aquí están sus muertas!” La erradicación de la violencia de género pasa por un cambio social, pero mientras la protección a las víctimas y las penas a los culpables deben aplicarse con el máximo rigor.

La educación en igualdad desde la infancia contribuirá sin lugar a dudas a que los estereotipos sexistas se modifiquen, el reparto del trabajo, unos medios de comunicación alternativos que ofrezcan imágenes igualitarias, la formación de los/as profesionales que intervienen en el problema,... son algunos aspectos a desarrollar para la prevención.
La creación de recursos específicos de apoyo a las mujeres: casas de acogida, centros de información, grupos de autoayuda, talleres de autodefensa,... son imprescindibles para la seguridad de las mujeres.

La intervención policial y judicial con la máxima celeridad con los maltratadores es fundamental, y aunque diversos estudios argumentan que las medidas penales no transforman las conductas agresivas, lo cierto es que nos hallamos ante actividades delictivas que hay que penalizar. Las víctimas tienen el derecho de que sus agresiones no queden en el olvido. La creación de programas terapéuticos para agresores es una de las alternativas menos desarrollada. Hay quien piensa que sólo son útiles si el agresor es consciente de su problema y está motivado para cambiar (la mayoría no lo están), y se argumenta que algunos hombres que se apuntan a tratamientos terapéuticos sólo lo hacen por librarse de la cárcel, ya que no están convencidos de que su conducta sea incorrecta.

Como hemos visto, el fenómeno de la violencia de género es mucho más complejo de lo que comúnmente se puede pensar. Este artículo sólo ha pretendido un somero análisis del mismo. Comenzamos nombrando a los asesinos del 97 (91 mujeres muertas), pero no olvidemos que los asesinatos han seguido produciéndose. A final de año tendremos las estadísticas del que ahora concluye y desgraciadamente comenzaremos un nuevo siglo con una lacra social que debería haberse erradicado hace mucho tiempo. Pero lo importante es que seamos conscientes y no cedamos ni un ápice en la denuncia y la movilización social para que el sistema cambie. La igualdad real entre hombres y mujeres todavía es una utopía.
Maria Ferraz
T. Social